Johrei Center Santa Cruz - Bolivia
Nombre:
Elfi Quiroga Salvatierra
Edad: 44 años
Fecha de otorgamiento: 29 de agosto del 2008

Mi nombre es Elfi Quiroga, soy miembro del Johrei Center de Santa Cruz, Bolivia, desde agosto del 2008. El año 2007 fui operada. Me retiraron la matriz y los ovarios, a consecuencia de un tumor que luego de ser analizado resultó ser benigno. Padecía también de diabetes, presión alta, tiroides y menopausia precoz; además, la convivencia con mi esposo fue de mucho sufrimiento, ya que a causa de mi enfermedad y al encontrarme por mucho tiempo en el hospital, él se fue con otra mujer.

En ese estado conocí el Johrei. Poco a poco mi salud fue mejorando y recibí el Ohikari cuando el Revmo. Watanabe visitó nuestro país. Iba una vez por mes a la ciudad de Montero y participaba de los Núcleos de Johrei que se realizaban. A partir de ahí mis purificaciones se intensificaron, pero la Sra. Teresa y la Sra. Betty, miembros que son asistente y auxiliar de la zona respectivamente, estuvieron pendientes de mí durante todo ese tiempo, lo que me ayudó a ganar fuerza y comprensión sobre las purificaciones.

Por los impedimentos físicos, emocionales y económicos, mi asistencia al Johrei Center era esporádica, teniendo como alimento las Enseñanzas de Meishu-Sama, las orientaciones de Kyoshu-Sama y del Revmo. Watanabe, así como también las experiencias de fe de los miembros del Johrei Center que la Sra. Teresa me hacía llegar; además de la preocupación que ella tenía por mi estado, llamándome siempre por teléfono para saber cómo me encontraba.

Inesperadamente, un día me visitó el Sr. Zenón preocupado por mí. Al verme quedó sorprendido, ya que él sabía de mi anterior estado de salud delicado. Se admiró de mi recuperación, preguntándome qué había hecho para estar restablecida. Le conté sobre la práctica del Johrei, es una “Oración milagrosa” – le respondí. Al escuchar mi relato, me comentó que su mamá, quien vive en Cochabamba, se encontraba muy enferma y había seguido tratamientos con muchos médicos, naturistas y curanderos, gastando bastante dinero sin obtener ningún resultado.

Es así que él, decidió traer a su mamá a la localidad de Loma Alta, donde yo vivo, para recibir la “Oración milagrosa”, diciéndole que yo estaba autorizada para transmitir esa oración que sana el cuerpo y el alma. La señora llegó en un estado muy delicado. Empecé a darle asistencia de Johrei y ella transpiraba al punto de mojar toda su ropa. Dijo sentirse aliviada, consiguió dormir y, día a día, se notaba su mejoría. Cuando le trasmitía Johrei, yo sentía  calor, como si me prendiera fuego.

Al término de dos semanas se sanó completamente y volvió a Cochabamba. Luego, pasó un tiempo y regresó a Loma Alta por un asunto familiar, trayéndome víveres y su ofrenda de Gratitud para Meishu-Sama.

A partir de ese acontecimiento, fueron llegando varias personas a mi casa, solicitando la Oración milagrosa: el Johrei. También me solicitaron de urgencia dar asistencia a la vecina de la señora Luisa que hacía mucho tiempo sufría de fuertes dolores de cabeza, al punto de quedarse en cama. Al transmitirle Johrei, empezó a vomitar sintiéndose aliviada y pudo dormir. Comuniqué a su esposo que me avisara de inmediato si pasaba algo, pero para mi sorpresa, al otro día cuando fui a buscarla, estaba completamente sana, incluso pudo venir a Santa Cruz a vender su tamarindo.

Actualmente, estoy dando asistencia de Johrei a 13 personas. La última experiencia es con un conocido a quien le hablé del Johrei y le leí las Enseñanzas. Quedó muy feliz en recibir la Luz y, luego de unos días me solicitó que vaya a su casa, ya que no podía dormir en las noches por los ruidos que habían en ese lugar. Se sentía estresado y cansado, y a partir de ese día, después de transmitirle Johrei, ya no hubo más ruidos y pudo descansar bien. La gente comentaba que en ese lugar falleció un policía.

Pasados algunos días este señor me volvió a llamar diciendo que estaba hospitalizado  en Santa Cruz porque estaba perdiendo la visión. Sus ojos estaban pegados y veía  pozos en el piso, no podía movilizarse solo y con todo el tratamiento no sentía ninguna mejoría. Lo que él le pedía a sus familiares, era que se contactaran conmigo para  recibir la Oración, ya que estaba seguro que con eso sanaría.

Mi preocupación era de verme imposibilitada de recogerlo por falta de dinero y sus familiares tampoco podían traerlo. En esa circunstancia, hablé con la Sra. Teresa por teléfono y le solicité que hiciera oración en el Altar. Ella me orientó a entregar todo en manos de Meishu-Sama a través de la Práctica del Sonen y agradecer. Para mi sorpresa, al día siguiente mi cuñado, que había escuchado la conversación por teléfono, me preguntó cómo había resuelto el asunto con el señor. Yo le dije que no contaba con los medios para recogerlo y él conmovido por la situación, me dio dinero diciendo que fuera  a darle asistencia. Entonces, inmediatamente lo recogí de Montero y lo traje a mi casa.

Le transmití Johrei toda esa tarde, parte de la noche y, al día siguiente, mientras recibía Johrei, él se bañaba en sudor, quedando luego completamente sano y volviendo a su trabajo como policía.

Todos los milagros ocurridos en Loma Alta han originado que, con mucho sentimiento, los frecuentadores construyan una chocita dónde ahora se realiza el núcleo de Johrei y cada uno lleva una silla.

Agradezco a Dios y a Meishu-Sama por los milagros recibidos y por ser su instrumento para la salvación de la humanidad y de mis antepasados.

 

(1)    De izquierda a derecha: la sra. Teresa, asistente de zona; la sra. Elfi, responsable del núcleo de Loma Alta y la Sra. Betty, auxiliar de zona.

(2)    La chocita construida por los frecuentadores donde funciona el núcleo de Loma Alta.