Johrei Center México
Nombre: Adolfo Unzaga y Anguiano
Fecha de nacimiento: 24 de enero de 1947
Ocupación: Empleado

Desapareció el cáncer de piel de mi espalda

El presente Testimonio es el agradecimiento que tengo por los favores recibidos de Dios por intermedio del Maestro Meishu-Sama a través del Johrei.

La primera vez que recibí Johrei fue hace aproximadamente cuatro años por medio de mi hija Blanca. Aquella vez lo recibí sin saber que era y por darle gusto, luego esto sucedió en otras ocasiones. Llegó un momento en que me quedé sin trabajo y no tuve otra opción que manejar un taxi, pagando una renta diaria por su uso. Más adelante, a través de una amistad se presentó la oportunidad de comprarme un vehículo y así poder trabajarlo como taxi.

 Ya con el auto me empeñé en trabajar con ahínco, pero no faltaron los asaltos o descomposturas, por lo que vivía “al día” junto con mi familia. Fue en este tiempo que al llegar a ver a mi hija, ella me ofrecía Johrei y yo aceptaba pues no quería que se sintiera mal.

En el mes de noviembre del 2009, me descubrí una verruga en la espalda del tamaño de una ciruela pasa. Fui a la ciudad de Puebla a ver a mi cuñada que es Doctora, ella se asustó y mandó traer a un médico Oncólogo, quien me recomendó hacer varios estudios para determinar su peligrosidad.

Finalmente los exámenes que realicé en el Seguro Social, Oncología y el Hospital de Dermatología, determinaron que era cáncer, por lo que empecé a tomar medicamentos que eran excesivamente caros y la famosa quimioterapia. Al mismo tiempo por indicaciones de mi hija comencé a visitar el Johrei Center donde conocí al ministro y a los miembros quienes se dieron cuenta del problema que tenía.

Recibiendo Johrei, aunque parezca increíble, esa verruga tan grande que tenía fue disminuyendo de tamaño.

Por otro lado, en el mes de marzo terminé de pagar mi auto, pero como el gasto en medicamentos y las letras del carro era elevado, me prestaron dinero para cubrir lo que faltaba. Una semana después de haber terminado de pagar me robaron el auto, por lo que mi desesperación llegó a su momento más álgido, y en mi ignorancia, ya no quería ir a recibir Johrei.

Muchas personas, a las que agradezco desde el fondo de mi corazón, me decían que eso era una “purificación”. Como comenté anteriormente, yo no tenía ni idea de lo que era una “purificación” y menos con todo lo que me estaba pasando, encima me decían que tenía que dar las “gracias”, yo les preguntaba ¿y gracias a qué?, ¡tengo cáncer, me robaron mi taxi, debo dinero, no tengo como llevar dinero a mi casa! y, ¡¿todavía quieren que agradezca?!

A pesar de todo seguí asistiendo al Johrei Center, entonces todo cambió en menos de lo que pude darme cuenta. En Dermatología me indicaron que mi verruga ya había desaparecido (incluso me cancelaron la quimioterapia que tenía programada para el día siguiente), los doctores que me atendían no creen en milagros y las conjeturas que se hacían era que el medicamento y la quimioterapia estaban funcionando perfectamente. Llegó el momento en que la verruga desapareció y hasta el último chequeo, que me realizan cada tres meses, indica que el cáncer fue erradicado. Además me llamaron para un trabajo, en el cual me encuentro actualmente; la situación en mi familia dio un giro de 180º.

En menos de un mes pasé de la desesperación, la angustia, la impotencia a una vida que pensé que jamás iba a volver a tener.

Lo único que me queda es seguir agradeciendo a Dios, al Maestro Meishu-Sama y a todas las personas que me ayudaron a tener la Fe suficiente para lograr que mi vida cambiara de esta forma y también de ahora en adelante me esforzaré en poder ayudar a otras personas en su caminar diario por esta vida.

Muchas gracias.