Johrei Center Perú Chiclayo
Nombre: Alicia Castrat Labán
Fecha de otorgamiento: noviembre del 2010
Fecha de relato: febrero del 2011
Mi nombre es Alicia Castrat Labán y soy miembro desde noviembre del año pasado. La experiencia que voy a relatar se dio a raíz de la asistencia de Johrei que le estoy dando al señor Mario Ruiz Apón, dueño de la casa donde trabajo, quien el 15 de enero de este año tuvo un accidente. Al estar acomodando una botella de cerveza, esta reventó y un trozo de vidrio impactó su ojo cortándole la cornea, siendo llevado de emergencia al hospital donde le fue diagnosticado aneurisma ocular.
Al regresar a su casa fue examinado por su médico de cabecera, quien dijo que tenía un corte de cornea profundo, manifestando además que gracias a Dios no había tocado el iris, pues hubiese perdido por completo la visión de ese ojo.
Al ver al señor Mario muy angustiado y nervioso, me sentí tan mal y con ganas de llorar que le pregunté si podía transmitirle Johrei recibiendo una respuesta afirmativa. Le di aproximadamente 30 minutos de Johrei y gracias a esto pudo descansar en la noche sin ninguna molestia, no siendo necesario que tomara unas pastillas que el médico le había recetado.
El día 16 por la mañana, cuando todavía no despertaba, le volví a transmitir Johrei por otros 30 minutos. A las 9 de la mañana llegó el médico para examinarlo y preguntó qué le habían dado, entonces la esposa y yo respondimos que solo había recibido Johrei.
Luego de revisarlo el médico dijo que no sería necesaria la operación sino simplemente un tratamiento con gotas y un ungüento cicatrizante. Al escuchar esto el señor se sintió mucho más tranquilo y aliviado. Además como el Johrei lo ayudaba a estar más relajado y aliviado del dolor, me permitió que le siguiera transmitiendo todos los días por una semana más.
Pasada esa semana nuevamente el médico lo examinó y dijo que estaba evolucionando favorablemente, pero que todavía debía guardar reposo absoluto por 15 días más.
En el transcurso de esos días junto con él y su hijita fuimos a la Iglesia Mesiánica siendo recibidos con mucho amor por los miembros. Ese día también recibió una explicación más detallada sobre el Johrei.
Con mucha fe hizo su ofrenda de gratitud y se sintió muy contento pues cuando se encontraba en el altar percibió un aroma de flores. Entonces una miembro le dijo que no era de las flores del altar, sino que gracias a Dios y Meishu-Sama ese aroma provenía del Paraíso.
Salimos de la Iglesia felices, pero sobretodo él dijo sentir mucha paz y una tranquilidad infinita.
Actualmente continuó dando Johrei al señor Mario, así mismo en su casa sigo colocando arreglos florales y desde que recibí el Ohikari me esfuerzo por transmitir 10 Johrei todos los días.
Agradezco a Dios y Meishu-Sama por esta experiencia que me motiva a continuar con mi práctica del pequeño gesto de amor dando Johrei con el fin de cada día ser más útil a la Obra Divina.