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Un nuevo paradigma para el Siglo XXI
Percibir que el ser humano y los demás seres vivos son mucho más que la compleja herramienta que hacen funcionar nuestros cuerpos(,) es actualmente una condición indispensable para encontrar respuestas a nuestra vida y a la de nuestro planeta.
Ya se ha vuelto imposible intentar eliminar nuestros males sólo tratando los síntomas. Y eso es algo que se puede verificar en todo los niveles. Uno de los indicadores de que finalmente están surgiendo nuevos tiempos de cambios es el creciente aumento de personas que se vuelcan hacia prácticas holísticas como el camino para encontrar una solución definitiva.
La ciencia de punta ha comprobado a través de diversas investigaciones la existencia de energías invisibles que alteran de manera sorprendente situaciones hasta entonces irreversibles. La propia Organización Mundial de la Salud, órgano oficial de la ONU, a partir del año 2000, amplió la definición de lo que significa salud, incluyendo una condición adicional: la salud espiritual. En Inglaterra, el concepto “spiritual healing” (terapia espiritual) no es nuevo, siendo incluso aceptado por algunos seguros de salud. Mucho antes que todo eso empezara, surgió el Johrei, transmitido y enseñado desde la tercera década del siglo pasado, por el Maestro Mokichi Okada, llamado respetuosamente por sus seguidores “Meishu-sama”, Señor de la Luz.
¿Qué es el Johrei?
Johrei es una palabra creada por Meishu-sama, es la unión de dos ideogramas de la lengua japonesa, JOH que significa “purificar” y REI, “espíritu”. Así denominó al método de canalizar con las manos la intangible, infinita y poderosa energía que, por su origen y beneficios, es considerada la Luz divina.
La felicidad o infelicidad depende del nivel espiritual de cada uno. Cuanto más impurezas espirituales y físicas acumula el hombre, más pesado se vuelve el espíritu, cayendo a los niveles inferiores del mundo espiritual, donde la luz es escasa. El Johrei purifica las impurezas del hombre y posibilita que se eleve espiritualmente hacia niveles donde la Luz es intensa. La Luz es la fuente de la salud, sabiduría y de felicidad.
Así nos explica Meishu-sama: “La prédica de las doctrinas religiosas actúa desde el exterior hacia el alma. Pero el acto purificador del Johrei proyecta la Luz espiritual directamente al alma, despertándola al instante. Los que ingresan(,) alcanzan rápidamente una percepción superficial y, seguidamente una percepción más profunda. Además de superar sus propias tragedias, se vuelven aptos también para eliminar las tragedias ajenas.”
¿Cómo actúa?
Las invisibles pero poderosas ondas de Luz que se irradian durante el Johrei, eliminan las impurezas impregnadas en el ser humano, revitalizando su capacidad natural de recuperación, también llamada fuerza curativa natural.
¿Por qué el Johrei es diferente?
Todas las prácticas energéticas que buscan restaurar la fuerza curativa natural del ser humano utilizan la energía que emana del propio practicante, lo que restringe su acción debido al límite de la condición humana. Sin embargo, como el Johrei no utiliza la fuerza humana, y sí la energía vital del universo, potenciada por Meishu-sama, puede practicarse indefinidamente y, lo que es mejor, cuanto más se practica, más energía se recibe.
¿Cómo se transmite el Johrei?
Una sesión de Johrei dura generalmente quince minutos. Dependiendo de la necesidad, el tiempo de duración puede prolongarse. A la persona que transmite la energía se le llama transmisor, y la distancia entre él y la persona que recibe es de treinta centímetros a un metro. Inicialmente, el Johrei es transmitido en la parte frontal del receptor y luego en la espalda.
¿Quién puede transmitir Johrei?
Todos los que hayan experimentado el Johrei hasta ver un resultado podrán realizar, posteriormente, un curso para recibir el Sagrado Punto Focal Ohikari, y así transmitir Johrei a cualquier persona, en cualquier momento y lugar.
Destacamos seguidamente algunos beneficios del Johrei:
- Despierta al hombre hacia la existencia del Creador;
- Lo fortalece para que pueda sobrepasar los desafíos de la vida;
- Lo vuelve saludable física y espiritualmente;
- Lo vuelve más sereno y pacífico;
- Eleva su inteligencia y su personalidad;
- Expande su aura, protegiéndolo de los infortunios;
- Le posibilita percibir mejor la abundancia y las oportunidades, propiciando su prosperidad;
- Fortalece el sentimiento de gratitud y altruismo.
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