ORIENTACIÓN DEL CULTO DE AGRADECIMIENTO DE SETIEMBRE

Rev. Yoshihei Yasue
Supervisor de Latinoamérica

Setiembre del 2011

Feliz culto de agradecimiento a todos los miembros latinoamericanos. ¿Cómo están ustedes?

Quiero agradecerles a todos por las dedicaciones sinceras para la expansión de la Obra divina en sus países. ¿Están aumentando las personas felices en su entorno? ¿Lograron dar continuidad a las pequeñas acciones altruistas en la vida cotidiana? ¿Cuántas palabras de gratitud reciben diariamente? ¿También ustedes les agradecen a sus seres queridos por los pequeños actos de amor que les hacen? Si su marido y sus hijos colaboran mucho más para ordenar la casa es porque están felices con ustedes y en consecuencia, su paraíso interior está brillando.

En el culto de agradecimiento realizado en Suelo Sagrado de Guarapiranga en el mes de agosto último, el presidente mundial Revmo. Watanabe nos orientó que nuestros antepasados están actuando constantemente en nosotros para que encontremos la felicidad. Ellos nos envían señales para que actuemos y podamos conseguirla. Para ello, nos sugirió recordar el primer Johrei que recibimos, quién nos lo transmitió, cuál fue el motivo para recibirlo y cómo llegamos a conocer a Meishu-sama.

Hoy voy a contar mi experiencia de fe, mejor dicho la de mis padres, sobre la primera gracia recibida. Cuando yo tenía un año de edad, pocos años después de la segunda guerra mundial, mi padre cayó enfermo con el abdomen totalmente hinchado, tanto que parecía de nueve meses de gestación. El Japón entonces, estaba destruido por la guerra y naturalmente, el sistema de salud era precario. El único médico de la aldea le diagnosticó hidropesía y le dijo que sólo tenía una semana de vida. Entonces mi tío materno, que había recibido el Ohikari un mes antes, le ofreció Johrei y le transmitió todos los días. Una semana después, mi padre tuvo una diarrea intensa y pudo orinar. De esa manera su vida fue salvada. Para que mi padre pudiera seguir recibiendo Johrei, mi madre recibió el Ohikari. Recuperada su salud, él también recibió el Ohikari un año después.

Mi familia tradicionalmente se dedicaba a las actividades agro-forestales, como casi todas las familias de la zona. Al hacerse miembros mis padres adoptaron el sistema de Agricultura Natural, como enseñó Meishu-sama, en su tierra de cultivo de arroz y comenzaron a transmitir Johrei a los familiares y vecinos consiguiendo encaminar a varias personas. Sin embargo la mayoría de la gente de la aldea pedía Johrei cuando se sentía mal pero una vez recuperados, se burlaban diciendo que era una locura pretender curar las enfermedades solo con levantar la mano, sin tomar ningún remedio. También aseguraban que era absurdo cultivar el campo sin fertilizantes químicos ni insecticidas. Hoy en día la agricultura orgánica es reconocida y recomendada en todo el mundo pero en aquella época la gente no tenía idea. Con esas dificultades mis padres fortalecieron su fe como mesiánicos.

Otra cosa interesante fue que la ministra que encaminó a mi familia generalmente nos visitaba dos veces al mes. Cada vez que ella iba a mi casa era yo, dentro de los cinco hermanos, quien estaba siempre mal, o porque tenía fiebre, o porque me había lastimado por mis travesuras y necesitaba recibir Johrei de ella.

Trece años después mi padre murió de cáncer, fue el acontecimiento que me marcó y gracias al cual se me permitió vivir en la Iglesia, seguir los estudios y llegar a ser ministro. Cuando regresé a Japón por primera vez, después de venir a América, supe que mi papá siempre decía a sus amigos de fe: “Tenemos que mandar algún joven de aquí para la difusión mundial”. Yo no sabía que él tenía ese deseo pues nunca me dijo nada al respecto. Y pensar que yo siempre creí que había elegido mi destino...

Si mi padre no hubiera enfermado gravemente, si mi tío no le hubiera transmitido Johrei, si alguien no hubiera encaminado a mi tío a la Iglesia Mesiánica, nosotros no habríamos conocido a Meishu-sama, y si no hubiera fallecido mi padre, yo no habría venido a América, ni los conocería a ustedes, ni tendría la felicidad que tengo hoy.

Como dijo el presidente Revmo. Watanabe, hoy sé que todas las dificultades nos hacen evolucionar y por eso puedo agradecer por la enfermedad y hasta por la muerte de mi papá. También puedo agradecer por las dificultades que debo afrontar hoy y también podré agradecer por cualquier circunstancia que surja en el futuro.

El Revmo. Watanabe también nos orientó: Si ahora sentimos alegría por conocer a Meishu-sama, es porque antes hubo alguien que nos encaminó, nos atendió, nos transmitió Johrei. Hubo una persona que se volvió el NÚMERO UNO para nuestra felicidad, ¿verdad? Pero, ¿será que cada uno de nosotros está buscando volverse también el NÚMERO UNO para la felicidad de otras personas, encaminando, atendiendo y transmitiéndoles Johrei?

Siempre los ancestros actúan para que sus descendientes encuentren el camino para ser felices y útiles a Dios. Por eso, si hay alguna persona cerca de ustedes que esté enferma o con algún problema, es la señal de que sus antepasados están actuando para que extiendan la mano del Johrei. Si lo consiguen no solo los antepasados de esa persona sino también sus antepasados estarán felices porque serán útiles a Dios.

Realmente nosotros no imaginamos ni sabemos la magnitud que tiene en la Obra Divina el acto de transmitir el primer Johrei a alguien en su casa o en donde se encuentre y encaminarlo hacia el Johrei Center.

Como el presidente mundial nos solicitó, vamos a atender los pedidos de los ancestros como una de las prácticas de pequeñas acciones de altruismo, es decir, transmitir el primer Johrei a quien se nos acerque y encaminar al Johrei Center por lo menos a una persona hasta el día del Culto por los antepasados que se realizará en noviembre.

Muchas gracias y buena misión.