1 de Enero del 2012
Feliz Año Nuevo y feliz aniversario de la fundación de la Iglesia Mesiánica Mundial.
Un día como hoy, 1 de enero de 1935, Meishu-sama inició oficialmente la Obra divina de la Construcción del Paraíso Terrestre a través de esta institución religiosa. Era una época caracterizada por el derrumbe económico y la tensión política internacional, que estaban incubando la segunda guerra mundial. Pasaron ya 77 años y el mundo cambió mucho.
El desarrollo de la tecnología y la globalización nos concientizaron de que el mundo es uno solo, la humanidad es una sola y por consiguiente, no hay bienestar individual ni social sin considerar el bienestar de las otras personas. Consecuentemente es mucho más fácil entender que no habrá felicidad en nosotros si no la hay en los demás. Sin embargo, la humanidad sigue confusa y no consigue lograrla. Nosotros, a través de la práctica de Sonen, comprendimos el por qué de todo eso: las herencias ancestrales de egoísmo que están en nuestro interior.
Venimos aprendiendo como limpiarlas y como manifestar el altruismo, en tres pasos: primero, crear el paraíso interior junto con nuestros antepasados, en otras palabras, plantar el árbol de la felicidad en nuestro corazón y agradecer por sus frutos; segundo, compartir los frutos con otras personas, es decir, practicar pequeños gestos de amor; y tercero, plantar ese árbol en los corazones de las personas que nos rodean para que ellos también disfruten la alegría de ver a otros felices a través de ofrecer y transmitir Johrei.
Creo que estamos en una época propicia y necesaria para poner en práctica lo aprendido, para que realmente este mundo sea un mundo paradisíaco, el Paraíso Terrestre. Vamos a ser más ágiles para transmitir Johrei en cualquier circunstancia. Vamos a tener el coraje de extender la mano del Johrei aún en lugares públicos. Vamos a recordar cómo fuimos encaminados para poder encaminar a otras personas que todavía no conocen el Johrei.
Deseo iniciar este año junto con todos los miembros mesiánicos de Latinoamérica con un lema:
Seremos pioneros de la salvación de la humanidad.
Cuidar, compartir y sembrar la felicidad.
Formar personas útiles a la obra divina,