23 de diciembre del 2011
Feliz culto de Natalicio de Meishu-sama. ¿Cómo están festejando? Espero que hayan podido entregarle muchos regalos.
En el último culto de diciembre les transmití la orientación del presidente mundial sobre el tema: SEMBRAR LA FELICIDAD. Él dijo que para que la felicidad sea inagotable, no basta compartirla con los demás sino que debe ser sembrada en el corazón de otras personas. Usó la metáfora de plantar y cuidar un árbol frutal para cosechar frutos grandes, sabrosos y jugosos. Para que dé esos frutos, debemos regar, cultivar la tierra, podar, entresacar los frutos excedentes, etc.
¿Cómo sería regar el árbol de la felicidad? Yo comprendí que la gratitud es el agua para que el árbol crezca. Es decir, agradecer todos los días por las cosas cotidianas: por los alimentos, la vestimenta, la vivienda, por el agua que tomamos, el aire que respiramos, la familia que tenemos etc.
Entonces, ¿cómo sería cultivar la tierra? Para que el árbol crezca sin obstáculos, se debe quitar la maleza. ¡Eso equivale a la práctica de “sonen”! En nuestro interior siempre surgen distintos pensamientos, sentimientos y emociones negativas. Debemos reconocer esos “sonen” y encaminarlos a Meishu-sama para que nos perdone, purifique, salve y resucite junto con nuestros antepasados. Entonces siempre tendremos nuestro interior limpio, para que no impida el crecimiento del árbol de la felicidad.
Posteriormente dijo que hay que podar las ramas para que no crezcan en exceso pues así no darán frutos. ¿Cómo sería entonces podar el árbol de la felicidad? ¡Claro!, las ramas excedentes que la impiden corresponden al egoísmo, a los falsos orgullos, a creerse más de lo que uno es, a la pedantería, etc. Pero como es difícil darse cuenta de esos sentimientos, se necesita que alguien ayude a podarlas.
Por ejemplo, muchas veces el Ministro les cambia de dedicación cuando ustedes ya saben hacerla bien, ¿verdad? Entonces ustedes se preguntan: ¿por qué? Porque el ministro los ama, por eso la cambia. Las dedicaciones son para aprender a expresar la gratitud y el amor, respetar al prójimo, ser humildes y útiles a Dios. Cuando se realiza una dedicación por un tiempo largo se aprende a manejarla bien pero, inconscientemente, uno se adueña de ella. Comienza a dirigir y ordenar a otros dedicantes con aire arrogante, creando malestar a su alrededor. No se da cuenta, pero ahí la dedicación ya cayó en la rutina, es decir, la fe creció de igual forma. Por eso hay que podarla cuanto antes.
En la vida, muchas veces los tropiezos y fracasos son las podas que Dios ejerce sobre nosotros. Quien se da cuenta de la voluntad divina, es decir el amor de Dios que está detrás de esos problemas, ganará la felicidad. Eso se llama purificación, ¿verdad?
¿Y cómo es entresacar los frutos excedentes? Un árbol de durazno por ejemplo, cuaja muchos frutos después de que caen las flores. Si no se hace nada darán muchos frutos pero van a ser muy pequeños y desabridos. Para que sean grandes y sabrosos se necesita entresacarlos, es decir sacrificar los excedentes. En la vida suceden muchas veces situaciones que requieren sacrificios. Por ejemplo, no dormir para cuidar al hijo afiebrado, dejar de lado un hobby para atender a la familia, levantarse temprano para ir a trabajar, etc. Para obtener mayor felicidad se necesita eliminar las pequeñas alegrías, ¿verdad?
Dedicar como miembro mesiánico en visitar a otros miembros y frecuentadores, darles Johrei, acompañarlos y escuchar sus problemas, encaminarlos al Johrei Center y presentarlos al Ministro para que los oriente, participar junto con ellos en las dedicaciones, etc. Es justamente sacrificar, con mucho gusto, los pequeños placeres personales para ganar mayor felicidad. Meishu-sama nos enseñó que: “Si quiere ser feliz, primero debe hacer feliz al prójimo”, “No hay mayor felicidad que ver a otras personas felices”.
En consecuencia, las personas que encaminamos encuentran el camino de la verdadera felicidad tal como la encontramos nosotros cuando fuimos encaminados. Así, ellos también aprenderán a encaminar otras personas. Eso es justamente sembrar y plantar el árbol de la felicidad en el corazón de los demás. De esa manera habrá árboles de felicidad por todos lados y la humanidad disfrutará sus frutos. Esta es “la secuencia de la salvación” como dijo nuestro Presidente. Así Meishu-sama estará muy feliz porque es el mejor regalo que podemos entregarle en Su cumpleaños.
Muchas gracias, felices fiestas y buena misión.