ORIENTACIÓN DEL CULTO A LOS ANTEPASADOS

Revmo. Tetsuo Watanabe
Presidente Mundial Iglesia Mesiánica

Suelo Sagrado de Guarapiranga, 02 de noviembre del 2011

¡Buenos días a todos! ¿Están bien?

Hoy, por primera vez en la historia de la Iglesia, el culto está siendo transmitido en vivo a más de 40 lugares alrededor de todo Brasil.

Antes de venir me reuní con Kyoshu-sama, quien mandó un gran abrazo a todos los mesiánicos de Brasil, así como para los miembros del exterior que están presentes en este culto.

En el mes de agosto fui a visitar África, para participar de la ceremonia de colocación de la piedra fundamental de la primera escuela de Agricultura Natural de Angola, y también de la inauguración del centro de Perfeccionamiento de Cacuaco, donde más adelante será construido el Suelo Sagrado de África. En esa ocasión, me sentí muy feliz de poder encontrarme con miles de mesiánicos de toda África.

Pude además observar el trabajo que está siendo desarrollado dentro de la Obra Divina en el campo de la agricultura natural. Son más de 35 mil familias que están practicando la huerta casera generando muchas gracias y milagros, lo que ya está llamando la atención de la sociedad. Así mismo, 36 escuelas están haciendo huertas de agricultura natural dentro de sus locales con la participación de los alumnos. Por medio de esta práctica, el ambiente espiritual de aquellas escuelas está cambiando y los alumnos la están realizando también en sus hogares.

Realmente, esta columna de salvación se está expandiendo cada vez más por todo el mundo.

Por ejemplo en Europa, un ministro brasilero, que es uno de los pioneros en la práctica de la agricultura natural en Brasil y desde hace más de 15 años está dedicando en Francia, recibió el título de Caballero de la Legión de Honor de Francia el día 18 de julio.

Este título, es una de las condecoraciones que el gobierno francés otorga a las personas que prestaron relevantes servicios al país. En este caso, su trabajo en la agricultura natural fue reconocido por el Ministerio de Agricultura de Francia, convirtiéndose en el primer brasilero en recibir dicha distinción en ese campo. Es el ministro Paulo Oyama, quien está participando del culto de hoy.

Aquí en Brasil vamos también a esforzarnos en desarrollar la columna de salvación de la agricultura natural, practicando la huerta casera.

El día de hoy realizamos el Culto a los Antepasados, y estoy seguro que ellos están muy felices por el esfuerzo que todos ustedes realizaron, principalmente durante estos últimos 3 meses, de buscar encaminar por lo menos a una persona para que sea útil a Meishu-sama.

Llegando a Brasil, recibí varios relatos de experiencias de fe que muestran claramente los resultados de ese trabajo. ¡Mis felicitaciones a todos!

Pero, les pregunto: sus antepasados, ¿están felices en el reino espiritual? ¿Ustedes logran saber si ellos son felices o no?

Nidai-sama enseñó que la felicidad de los antepasados siempre se refleja en la felicidad de sus descendientes. Por eso, si todos los miembros de la familia son felices, eso significa que sus antepasados también lo son...

Entonces les pregunto: ustedes, ¿se sienten felices hoy?

La felicidad que están sintiendo, ¿durará para siempre?

A mí me gusta mucho la canción del autor brasilero Tom Jobim, titulada “La Felicidad”.

La tristeza no tiene fin, la Felicidad si.

La felicidad es como una pluma que el viento va llevando por el aire. Vuela tan ligera... pero tiene la vida breve. Necesita que haya viento sin parar.

Yo amo esa canción...

Para que la felicidad perdure, necesita que el viento sople sin parar, ¿no es así? Ahora, me gustaría hablarles sobre cómo crear la felicidad que perdura, es decir, cómo hacer que el viento nunca se detenga.

Para eso, creo que debemos esforzarnos en practicar tres puntos muy importantes.

El primero es, CUIDAR bien de nuestra felicidad, o sea VALORAR la felicidad que tenemos hoy.

Nidai-sama nos enseñó que necesitamos sentir y valorar la felicidad que existe en las cosas más simples de la vida. Como por ejemplo, poder respirar, poder comer, caminar, dormir en una cama, tener una casa donde regresar, una familia que cuidar, y un empleo.

Muchas personas acostumbran reclamar por lo que no tienen, pero en realidad, debemos agradecer por todo aquello que poseemos. Por eso, es importante sentir y dar valor a la felicidad que ya tenemos. Por lo general, es solo cuando se pierde algo que se le da su verdadero valor, ¿no es así?

El segundo punto es COMPARTIR la felicidad.

Meishu-sama fue un gran ejemplo de esto. Él decía que cuando observaba una bella obra de arte o un paisaje muy bonito, en su interior nacía el fuerte deseo por mostrarlo a otras personas.

Él quería compartir aquella misma alegría que estaba sintiendo con las demás personas. Por eso siempre decía: “Mi mayor satisfacción es alegrar al prójimo y con ello alegrarme también”.

Era de esta forma que Meishu-sama compartía la felicidad con cualquier persona, en cualquier momento y lugar. Por esta misma razón, construyó los Museos de Arte y Suelos Sagrados.

El tercer punto a practicar es SEMBRAR la felicidad. Este es el más importante de todos.

Imaginen un manzano, como si él fuese el árbol de la felicidad. O sea, cada manzana, sería una de aquellas felicidades que necesitamos valorar en nuestra vida cotidiana.

Para que el árbol de manzanas continúe dando buenos frutos, tenemos que cuidar bien de él, de muchas maneras, ¿no es así? Podándolo, preocupándonos con el agua, el sol, la tierra... Ese es el primer paso, el esfuerzo de cuidar, valorar la felicidad.

Después que cosechamos buenas manzanas, es natural dividirlas con otras personas, dejándolas saborear. Esto significa compartir la felicidad.

Pero, solo con estas dos prácticas, de cuidar y compartir, su felicidad queda limitada.

Por eso, SEMBRAR LA FELICIDAD es muy importante, pues eso significa plantar más árboles, enseñando también a otras personas a cuidar, compartir y sembrar aquella felicidad.

Así, aumentando cada vez más el número de árboles, podemos decir que la felicidad gana más fuerza y se vuelve duradera.

Pero si no podemos formar a nadie que tenga el deseo de salvar, entonces eso significa que aún no conseguimos sembrar la felicidad.

Para ganar la felicidad que perdure, tenemos que hacer que el viento no se detenga, conforme dice la canción. O sea, sembrando, sembrando, formando a otras personas que también quieran sembrar. Ahí nace la secuencia de la felicidad, ¡que no deja que el viento se detenga! Así, la pluma de la felicidad va a continuar volando, volando... llevada por el aire.

Este es el mejor camino para servir a Dios y a Meishu-sama, y lo que alegra a nuestros antepasados.

Entonces, ¿vamos a sembrar la felicidad?

¡Muchas gracias y buena misión para todos!