ORIENTACIÓN DEL CULTO DE PARAÍSO TERRESTRE
Suelo Sagrado de Atami

Kyoshu Sama
Líder espiritual de la Iglesia Mesiánica Mundial

Juicio Final: el fin de nuestro
sentimiento egoísta

15 y 16 de junio del 2011

Felicidades a todos por el Culto de Paraíso Terrestre.

Con profundo e inmenso respeto, les manifiesto con certeza, que el único y Supremo Dios vive dentro de cada uno de nosotros y de todo los demás seres.

Meishu-sama nos enseñó que el propósito de Dios para la creación es establecer el Paraíso Terrestre. Por lo tanto, pienso que concretarlo significa retornar al Paraíso presente dentro de cada uno de nosotros y transformarnos en verdaderos hijos del Creador.

Para poder realizar Su propósito, Dios colocó Su voluntad en el espíritu de la palabra Mesías y la alojó en cada uno de nosotros así como en todas las existencias. De esta manera, Él nos está criando y educando.

Meishu-sama renació cumpliendo ese propósito.

Por ese motivo, agradezco de todo corazón y alabo al Supremo Dios por la gracia de que, unidos a Meishu-sama, podamos servir al propósito de la creación junto con nuestros padres y antepasados, con la humanidad entera, en fin, con todos los demás seres.

Como ya todos saben, muchos fueron los afectados por el gran terremoto ocurrido en el noreste de Japón. Entretanto, como consecuencia de la crisis nuclear aún existen muchos damnificados. He recibido innumerables informes sobre la situación de esas personas y de sus familiares. Todo lo que están pasando va mucho más allá de mi imaginación.

Pero aún dentro del dolor y sufrimiento, ellos descubrieron la gratitud y la alegría, por eso, ayudándose unos a otros, viven sus días con entusiasmo y optimismo. Me conmovió mucho saber de esto.

Me emocioné también cuando supe que el brillo de los miembros de Meishu-sama está iluminando a las personas de su entorno, transmitiéndoles tranquilidad y esperanza.

Agradezco la actuación de Meishu-sama, quien nos viene guiando de ese modo. E inspirado en la postura de aquellos mesiánicos, deseo esforzarme para siempre confiar en Él y nunca olvidar el sentimiento de gratitud, suceda lo que suceda.

Sé que continúan las campañas en favor de las víctimas y que muchos están contribuyendo con dinero y productos de primera necesidad, deseando ayudar a las personas afectadas por esta catástrofe.

Me siento muy agradecido y al mismo tiempo, animado por la actitud sincera y solidaria de todos.

Así mismo, agradezco de corazón a los mesiánicos del mundo entero quienes inmediatamente después que el terremoto ocurrió, manifestaron su solidaridad y cariño enviando ayuda financiera y donaciones.

A través de esta catástrofe y de todo el trabajo de recuperación que se viene desarrollando, Meishu-sama nos está enseñando que las víctimas están relacionadas con toda la humanidad, empezando por el pueblo japonés, y que juntos, todos estamos siendo conducidos hacia la verdadera salvación.

Para lograr servir al propósito Divino con un sentimiento renovado, necesitamos hacer una reflexión sobre nosotros mismos y seguir adelante con firmeza.

En ese sentido, deseo que las prácticas del Sonen de gratitud y del amor altruista desarrolladas por ustedes, crezcan plenamente para que nos aproximemos al sentimiento de Meishu-sama.

Un día como hoy, hace 80 años, en la mañana del 15 de junio de 1931, Meishu-sama escaló a la cima del monte Nokoguiri y recibió la revelación sobre la Transición de la Noche hacia el Día en el mundo espiritual.

El primer salmo entonado hoy, dice:

En el maravilloso día 15 de junio de 1931,
se abrieron las puertas del Cielo.

Meishu-sama compuso este poema para el culto realizado el 15 de junio de 1951, exactamente 20 años después de haber recibido la revelación sobre la transición de la era de la Noche hacia la era del Día.

El hecho de haber escrito “se abrieron las puertas del Cielo”, ¿no significaría que las puertas de su propio corazón tenían que abrirse sin que nadie supiese, permitiendo que la luz penetre en la oscuridad?

Por lo tanto, este poema demuestra que para Meishu-sama el 15 de junio de 1931 representa el día en el cual confirmó por si mismo, que la transición de la Noche hacia el Día se había consumado en el interior de su propia conciencia.

Creo que Meishu-sama percibió este acontecimiento justamente porque Dios está realizando la gran transición en el Paraíso, que es el centro del mundo del espíritu.

Siento que está Él deseando que cada uno de nosotros reconozca la apertura de las puertas del cielo en nuestros corazones, del mismo modo que lo confirmó dentro de si.

Estamos unidos a Meishu-sama, independientemente de que estemos en el mundo espiritual o en la tierra. Por consiguiente, así como se dio cuenta de esa transición, seguramente nosotros también lograremos captarla en nuestra propia conciencia.

Meishu-sama también escribió el siguiente poema:

Si se abrieran las puertas
del corazón de todos los hombres
desaparecerán las tinieblas de este mundo.

Creo que para corresponder al sentimiento de Meishu-sama necesito reconocer dócilmente que las puertas de mi corazón ya están abiertas y que la transición de la Noche hacia el Día ya se realizó dentro de mí. Una vez hecho esto, debo comunicarle las cosas de las cuales tomé conciencia.

Sobre la transición de la noche hacia el día, Meishu-sama afirmó que esta también tiene el sentido de Juicio Final. Creo que la culminación de esta gran transición en el centro del mundo espiritual significa que el Supremo Dios ya realizó Su juicio y perdonó a la humanidad.

No fue, como decimos en este mundo, un juzgamiento del Bien y del Mal. Creo que esto hace parte del insondable y grandioso plan de Dios, siendo incluso una bendición divina.

Cambiando el sentido de lo que acostumbramos llamar de Bien y Mal, el Supremo Dios nos utilizó a todos; tanto a aquellos que parecen buenos, como a los que nos parecen malos.

Meishu-sama nos enseñó que hasta hoy la historia de la humanidad constituyó etapas preparatorias, peldaños para establecer el Paraíso en la Tierra. Y además, que “el mal fue necesario hasta el momento porque, a través del roce entre este y el Bien, la cultura material pudo progresar hasta llegar al punto en que se encuentra actualmente.”

Siguiendo los designios de Dios, cada uno de nosotros vino siendo utilizado tanto para el bien como para el mal.

Para criarnos y educarnos dentro de una fase completamente renovada, Dios, quien nos ama a todos, ¿no habrá dirigido su mirada hacia todas las cosas que hicimos hasta hoy y, por medio de la bendición divina llamada “juicio” las consideró como “actitudes al servicio de Dios” concediéndonos por lo tanto su perdón? ¿No fue para perdonarnos que Él realizó el “ajuste de cuentas”, sacándonos del mundo de las tinieblas y recibiéndonos en el mundo de la Luz?

A pesar que Dios – Padre de la vida – se encuentra vivo dentro de nosotros, Lo hemos venido ignorando. El mundo de las tinieblas es el estado espiritual en el cual no percibimos nuestra ignorancia sobre eso. Entiendo, por mundo de Luz, el estado espiritual en el cual tomamos conciencia de esa ignorancia. El hecho de darnos cuenta de esto, ¿no sería una muestra de que un haz de luz penetró la oscuridad – llamada ignorancia – de nuestros corazones? ¿No estaría la luz iluminando las tinieblas?

Entretanto, existe un punto sobre el cual debemos estar siempre atentos: cuando lo percibimos, no podemos pensar que fue algo hecho por nosotros. Necesitamos entender que fue por haber recibido el permiso de ser perdonados que se nos permitió darnos cuenta. Por lo tanto, por intermedio de Meishu-sama, junto con nuestra gratitud, debemos entregarnos y comunicar nuestro reconocimiento al Supremo Dios, rogándole que nos utilice para compartir Sus bendiciones con todos los seres.

Con relación al término “final” de la expresión “Juicio Final”, pienso que este simboliza nuestra autoconciencia.

El punto de partida de nuestra existencia es el Paraíso – dimensión inicial de la Creación – y el punto de llegada es la autoconciencia, la última dimensión de la Creación. Es así que nos convertimos en el “yo del presente”.

La expresión “Juicio Final”, ¿no es utilizada porque lo que se juzgará será nuestra conciencia – que es la dimensión final de la Creación? Como responsables de la última dimensión de la Creación, si reconocemos que el juicio terminó, que junto con todos los seres hemos sido perdonados y que luego de eso retornaremos al Paraíso – la dimensión inicial – podremos realmente culminar el “Juicio Final”.

En este mundo no logramos ver, escuchar o sentir la realización de la gran transición. Sin embargo, ¿no habría preparado Dios la palabra “fe” para que podamos creer y reconocer las cosas que aún no logramos vislumbrar, ni siquiera imaginar, y que están siendo realizadas?

Por medio de la fe, ¿estará Él manteniendo con nosotros una relación continua de reciprocidad, conduciéndonos a un mundo ya concretado?

Creo que deseando transmitirnos la voluntad divina, Meishu-sama nos estimuló a ser dóciles y aceptar el perdón de Dios, explicando varias veces la importancia de la fe y en ciertos momentos, advirtiéndonos acerca del “Juicio Final”.

Por eso, si no aceptamos el amor divino que nos perdonó, todo podrá ser visto como una obra realizada por la fuerza humana. Si fuese así, ¿no tendrá la humanidad que seguir sola ajustando sus cuentas, tal como lo vino haciendo hasta ahora?

Creo que fue para salvar de esa situación al mayor número de personas que fuimos enviados a la Tierra y estamos siendo utilizados para unirlas a Meishu-sama.

Él escribió también el siguiente poema:

No sean negligentes pensando
que este será siempre un mundo de tinieblas.
La Luz ya rompió los nubarrones de la oscuridad.

Un nuevo día llegó, y ya está brillando el Sol.

El nuevo Paraíso, en el cual se concluirá la transición de la Noche hacia el Día, está dentro de nosotros.

El propósito Divino de perdonar, purificar, salvar y devolver la vida a todos ya se consumó dentro de nosotros. ¿No será justamente por eso que aquí en la Tierra logramos entregarnos a Dios para que se concrete Su voluntad?

Además, a pesar de nuestras imperfecciones, ¿acaso no logramos sentir, aunque sea un poco, el deseo de ser útiles en la obra de construcción del Paraíso Terrestre?

El Supremo Dios – origen de todo – puso dentro de nosotros Su propio soplo y Su preciosa semilla, haciéndonos descender a la Tierra. Esa semilla es Su conciencia, vida y alma eternas.

Su voluntad es realizar el objetivo de madurar dentro de cada uno de nosotros. Para ello, con la intención de generar buenos frutos que correspondan a Su propósito, Dios está empleando todo su esfuerzo y por intermedio de Meishu-sama está intentando criar, educar y utilizar como Suyos nuestra mente y nuestro cuerpo.

Creo que “generar buenos frutos que correspondan al propósito divino” significa “nacer nuevamente”. Entretanto, la expresión “nacer nuevamente” en realidad no significa que renaceremos, sino que el propio Supremo Dios nacerá nuevamente dentro de cada uno de nosotros. O sea, Él está deseando que cada uno de nosotros se torne Su propia expresión.

Hablando desde el punto de vista humano, servimos para recibir al Supremo Dios y manifestarlo. En otras palabras, somos un recipiente, un instrumento.

Es por eso que Meishu-sama se refirió a la virtud oculta escribiendo el poema: “La virtud ostentosa no es verdadera. Solo la virtud oculta se comunica con Dios”. Creo que a través de este poema él nos está advirtiendo para no envanecernos, asumiendo como nuestro el mérito de las cosas.

No soy “Yo” quien se manifiesta. Quien se manifiesta es Dios. No soy “Yo” quien brilla. Quien brilla es Dios.

El hecho que Meishu-sama se esté manifestando e irradiando Luz significa que el Supremo Dios, presente en él, está actuando y emitiendo Su Luz.

Deseo que nosotros, que estamos unidos a Meishu-sama, podamos ser utilizados como recipientes e instrumentos por medio de los cuales Dios, quien se encuentra en Meishu-sama, pueda manifestarse e irradiar Su Luz. Que junto con toda la humanidad, con nuestros padres y antepasados, en fin, con todas las criaturas, podamos servir en la nueva fase post-transición de la Noche hacia el Día.

Finalizo mis palabras agradeciendo de todo corazón al Supremo Dios, quien realiza todo con inmenso amor. Oro para que a través de ustedes, que están unidos a Meishu- sama, la Luz y la fuerza de Dios puedan ser compartidas con todos los demás seres.

Muchas gracias.